No, no me he vuelto majara. Esta noticia no es cierta pero tampoco falsa. Porque la señora Mª Ángeles Jiménez es la esposa de uno de los pescadores del “Alakrana”, el atunero español secuestrado cerca de Somalia.
El “Alakrana”, al igual que el resto de PESQUEROS que faenan en Somalia (bueno más bien esquilman el mar) son NEGOCIOS privados y a nadie se le ocurriría pedir soldados para luchar contra los atracos en las joyerías de la calle Serrano de Madrid o en las floristerías de las Ramblas de Barcelona. Esta señora hace mal revolviendo su odio, su dolor y su impotencia contra el Gobierno. Debería usarlo contra el armador y el propietario o propietarios del barco. Esta buena mujer y el resto de familiares deberían presionar al armador, exigirle medidas de seguridad en el barco y exigirle que adopte las medidas necesarias para la seguridad e integridad de sus trabajadores. Volverse contra el Gobierno por negarse a facilitarles soldados para su seguridad es volverse contra quienes pagamos impuestos y que no estamos dispuestos a que se dediquen esos impuestos a la mejora de la seguridad de NEGOCIOS privados. El frutero que quiere ir a Mercamadrid a comprar fruta, no exige que el gobierno le ponga un camión del ejército para trasportar la fruta. El joyero de turno no exige al gobierno que los soldados españoles vigilen y le escolten mientras traslada sus joyas a una caja de seguridad. Todos pagan con sus dineros el coste de esas operaciones y el “Alakrana” y los demás barcos deberían costearse las medidas de seguridad que estimen oportunas. Y al igual que el frutero o el joyero cierra su negocio cuando los gastos superan los ingresos, los armadores estos barcos deberían sopesar si es rentable o no pescar en esa zona.
