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jueves, 5 de mayo de 2011

Mentiras, contradiciones y falta de libertad


Dice mi amigo Joaquim que, Bin Laden es un cuento chino inventado por los Astados Unidos para justificar un enemigo muy malo, malísimo.

Red Varón, comentarista habitual de Escolar.net dice sin embargo que, “sigo pensando en la relación que esto tiene con las revueltas árabes. Al Queda podría desestabilizar la zona y eso no interesa a los “amigos” que tienen el petróleo”.

Un mes antes de ser asesinada, la ex primera ministra de Paquistán, Benazir Bhutto, anunció que el líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, había sido asesinado por un agente secreto llamado Omar Sheikh. En concreto, al ser preguntada por la relación entre el Gobierno de Pervez Musharraf y asesinos a sueldo dijo: “…si, pero uno de ellos es una figura muy clave en seguridad, él es un ex oficial militar y tenía acuerdos con Omar Sheikh, el hombre que asesinó a Osama Bin Laden”.

Sobre este tema, cada día que pasa la cosa se pone más turbia. Primero, según comentó el presidente Obama “Después de un tiroteo, mataron a Osama Bin Laden y se hicieron cargo de su cadáver”. Después que no había intención de matarlo pero que se resistió a tiros escudándose detrás de una de sus mujeres. Luego dijeron que no iba armado (“Entonces, ¿Cómo se resistió?”). Más tarde que la intención era detenerlo pero que el comando que lo asesinó tenía plenos poderes para decidir si lo cogía vivo o si lo mataba. Que si la casa dónde se escondía costaba un millón de dólares. Que si se escondía tras de su mujer. Que si hubiera levantado las manos en señal de rendición le hubieran llevado a los Astados Unidos, …

Como se lee, muchas informaciones muy contradictorias entre sí y ni un solo cadáver. Dicen que estaba en tan mal estado que puede herir la sensibilidad de las personas. Dicen que le pegaron un tiro que le entró por el ojo izquierdo y que le atravesó el cráneo. Dicen que después vinieron más tiros en el pecho. Si el cadáver está en tan mal estado, significa que además de asesinarlo hubo ensañamiento (“¿Dónde queda la justicia?).

Una de las hijas de Bin Laden ha contado a la cadena de TV Al Arabiya que su padre fue capturado vivo por las tropas estadounidenses y fue asesinado después frente a su familia, cuando ya se había rendido y estaba tumbado en el suelo. Una cadena de TV pakistaní ha informado que un vecino de Bin Laden que se despertó en plena noche por el ruido de los tiroteos y que permaneció en la ventana durante la operación, fue detenido por los militares pakistaníes que se hicieron cargo del recinto cuando los usanianos lo abandonaron y ha desparecido.

Todo, TODO, es muy confuso. Desde que el supuesto cadáver haya sido arrojado al mar que dista un mínimo de 1600 kilómetros del lugar dónde fue asesinado (eso al mar de Arabia que al pacífico abierto hay como 3 veces más. Y si fue tirado al mar veinte minutos después de su muerte, o no fue asesinado en su casa sino después, o no fueron veinte minutos), hasta que fue arrojado al mar para que su tumba no fuera lugar de peregrinación y santidad. (¡Como que si lo hubieran enterrado en Wasingtown después de juzgado y ejecutado iban a ir muchos activistas de Al Queda a rendirle homenaje!).

Todo huele muy mal en este supuesto asesinato. Tan mal, que lo único que no osan esconder es que han matado a un ser humano en un país extranjero, sin juicio previo y por venganza (lo que significa que los derechos humanos, sus tratados y los tratados internacionales se han ido al garete). Tan mal que, incluso el inventor de la Alianza de Civilizaciones, se alegra del asesinato y manda un telegrama de felicitación al ejecutor. Tan mal que los países occidentales hacen la vista gorda a este incumplimiento de la ley y se inventan que Bin Laden estaba en guerra contra los Astados Unidos y que en una guerra se mata al enemigo.

Malos tiempos para las libertades civiles. Malos tiempos para la democracia. Malos tiempos para la justicia social. Malos tiempos para la sociedad. El fascismo nos está cubriendo.

lunes, 2 de mayo de 2011

Ojo por ojo, mientras no se trate del mío.

La historia nos recuerda que, en épocas convulsas como las que vivimos, las personas normales se refugian en pensamientos extremistas, en los instintos más bajos del hombre que le acercan a su parte más animal y dejan de lado lo que nos diferencia precisamente de esos animales.

En la jornada de reivindicación del trabajo y de los derechos de los trabajadores, (y no en la fiesta de los sindicatos como he oído a algún que otro mísero personaje), las manifestaciones se mostraban parcas en asistencia en un país dónde dicen las estadísticas que hay cinco millones de personas paradas. Ni siquiera los que están sin trabajo y sus familiares y amigos solidarios asistieron a las manifestaciones. Es demencial que la gente sin trabajo no sea capaz de salir de casa para que los gobiernos de turno se bajen de esa nube de superioridad en la que viven. Y más demencial aún que éstos se escuden en las malas praxis sindicales para justificarse. Quizá, como decía Vergara en su tira en Público, la solidaridad paternal, el trabajo negro y la insolidaridad de los que aun tenemos trabajo sea la causa de tanto desastre. El descrédito de las organizaciones sindicales tiene menos que ver con su paniaguada actitud que con el desinterés, la insolidaridad, la pasividad y el mortal abrazo del liberalismo de los trabajadores.

Otra de las actitudes intolerantes que está subiendo como la espuma es la que, basada en aquel mensaje bíblico del “ojo por ojo”, intenta tomar el castigo sin juicio previo. Lo vemos en la actitud del partido fascista y de la AVT respecto a Sortu o Bildu. Lo vemos en la condescendencia del gobierno con las propuestas para delimitar derechos civiles en Euskadi (en esa actitud de dejarse tutelar que sigue con los fascistas) y lo vemos en las sentencias de unos jueces (que son cualquier cosa menos demócratas y justos) y que muestran sumisión a su ideología en lugar de a la imparcialidad. Pero mucho más preocupante es la actitud del 99% de las personas y la postura tomada ante el asesinato de Bin Laden.

Cuando a uno le matan a un ser querido el primer pensamiento que le viene es el de tomarse la justicia y acabar con la vida del asesino. Las leyes, la mesura y el tiempo hacen que esa postura se “enfríe” y que si se lleva a cabo, sea castigada. Sin embargo, el Presidente de los Astados Unidos y Premio Nobel de la Paz (lo que dice mucho de ese premio) envía 40 marines al lugar donde reside el mayor terrorista del mundo y, en lugar de detenerlo, lo asesinan de un tiro en la cabeza y arrojan su cuerpo al mar. Si lo hacen los Astados Unidos, está bién, si lo hace Gadafi, es un genocida, si lo hace Israel es en defensa propia, pero si lo hace Hamás es terrorismo. Lo que dice mucho de nuestra laxa moral. Un ser humano civilizado nunca podrá alegrarse del asesinato de otro ser humano, por muy hijo de puta que sea y por mucha gente que haya matado. Precisamente el ser humano se diferencia del resto de los animales en el poder de aplicar castigos acordes con la falta, fuera del momento del suceso acaecido. Y una vez llegados al dormitorio de este asesino, lo lógico hubiera sido detenerlo y juzgarlo. Sólo los asesinos se toman la justica por su mano.

Curiosamente, los Astados Unidos, ejercen de verdugo ilegal y luego advierten al resto del mundo del peligro que su acción tiene. Esperan que los ciegos seguidores de este hideputa asesinado imiten a los americanos y extiendan su terror por el mundo. Cuando esto suceda, serán actos de terrorismo que nada tienen que ver con los actos de justicia de los americanos. Claro que siguiendo las mismas tácticas e intentando imponer su criterio de la misma forma, es difícil de explicar estas diferencias.