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jueves, 31 de marzo de 2011

Se busca Pardillo

“Se busca Banco pardillo que se haga cargo de un negocio ruinoso situado en Alicante”

Ese parece ser el anuncio que el Curilla que no paga sus trajes puede acabar poniendo para que salven a la CAMPS de su intervención. Repudiada por sus hermanas de fusión en el SIP de Banco Base (Caja Asturias, Caja Extremadura y Caja Cantabria), el inhorable* curilla se ha quedado compuesto y sin novias que paguen sus deudas de “juego y borracheras”. Todo el mundo sabe que en Valencia lo que prima es el juego del ladrillo y la borrachera del pelotazo. Ladrillo que necesita dinero para financiarse y forrarse. Dinero que sale de las Cajas Públicas a las que han prostituido los políticos. Esta negativa de las cajas en la órbita del P$%€ (Cajastur y Caja Extremadura) y la de Caja Cantabria (bajo mandato del Partido Regionalista de Cantabria de Revilla, que no es muy amigo de los del trinque que digamos) es una patada en los huevos de la caja alicantina (en la órbita del Partido Patrincar).

Y es que, los “amigos” cuando descubren que les haces trampas y que les robas el dinero se convierten en tu peor pesadilla. La CAMPS mintió a sus amigos y éstos acabaron descubriendo el “chanchullo”. Parece ser que Caja Astur encargó una “Due Diligence”, consistente en encargar una especie de balance completo (los legales y los ocultos, los económicos y los valorables) de la entidad que una empresa piensa adquirir. Este “Due Diligence” se debe de hacer con el consentimiento de la empresa adquirida. El lío aquí viene dado porque ninguna de las Cajas iban a adquirir las demás, sino que pretendían fusionarse en una especie de fusión fría llamada SIP (algo así como un Sistema Institucional de Protección, es decir que cada una de ellas responde por las demás). Y además el “Due Diligence” ha sido sin el conocimiento (y por tanto sin su consentimiento) de la CAM.

Pero claro, cuando uno declara un 4,66% de morosidad y resulta que realmente tienes alrededor de un 9,47% , cuando el 23 % de tu pasivo está invertido en pisos que no se venden y cuya posibilidad de venta es casi nula, pues resulta que te han pillado con el carrito de los helados de las mentiras y te dejan en la estacada. Ahora el curilla que no paga sus trajes, le echa la culpa a MAFO, ese infiltrado de los liberales fascistoides en el Banco de España.

Lo peor de todo es que, al final, la CAM será intervenida, pagaremos todos los desmanes de estos asquerosos que se creen que todo es suyo, y luego, se la medio regalarán a algún amiguete de los que les dejan el dinero de sus clientes para sus campañas.


Inhorable: Antónimo de honorable. El que diciéndose de sí mismo que es honorable, es un bribón cagabandurrias.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Mauricio Colmenero existe


En todos los pueblos de España hay un tonto y un marqués. El tonto, a veces resulta no serlo tanto, y el marqués es aquel, que sin saber nadie muy bien de dónde le vienen los ingresos vive como un general, tiene muchos interesados que él llama amigos y es una de las fuerzas vivas del lugar.

Si tuviéramos que imaginar un perfil de tan asqueroso personaje, se parecería muy mucho al tal Mauricio Colmenero, personaje de la serie AIDA. Un personaje fascista, adorador del franquismo, machista, que se ríe de los “rojos” sobre todo si son pobres, que trata a los inmigrantes como esclavos, ignorante, analfabeto, soez y altanero. Católico practicante que no duda en irse de putas a la menor ocasión. Es un tipo de personaje que gusta mucho en las clases medias porque confunden la ordinariez y el fascismo con aquello que suelen llamar “verdades como puños”. Es el caso también de la analfabeta de San Blas.

Bien, este tipo de personajes tienen su máximo exponente en “il cavaliere” Benito Berlusconi y en el curilla valenciano. Berlusconi es un tipejo machista, soez, que presume de haberse acostado con las mujeres más hermosas del mundo, y de nunca haber pagado por ello, aunque todos sabemos que el cien por cien de las últimas lozanas que han asistido a sus fiestas lo han hecho para poder ganarse los garbanzos. Un tipejo multimillonario que nadie sabe de dónde saca la pasta aunque todo el mundo lo supone. Supuestamente miembro de la “Cosa Nostra”, presidente del Milan y de Italia con más de un 50% de los votos. Un tipejo, que para evitar ser condenado por cohecho, estafa y robo, ha sido capaz de cambiar la legislación de su país amparándose en el poder de los votos.

El curilla valenciano es otro tipejo de perfil colmenero. Presumió de pagarse unos trajes, punta del Iceberg del mayor caso de corrupción y estafa al estado de toda la historia de España, y al final ha tenido que salir al paso intentando desviar la atención diciendo que unos trajes no son nada y que él no se vende por apenas 14.000 euros (mensaje muy, pero que muy creible porque somos conscientes de que el caso gürtel es mucho más que catorce mil euros y más de 14 millones e incluso muchos más de 140, incluso podría acercarse a los 1.400). Católico como Berlusconi, es capaz de gastar lo que no tenía en la visita papal. Presuntuoso como Berlusconi, es capaz de gastarse lo que no es suyo en traer la Fórmula 1 a Valencia para escarnio de las gentes de bien y beneficio de los empresarios amigos. Al curilla, no le hace falta cambiar las leyes, de momento, para librarse de sus malas acciones porque confía en los “más que amigos” que están bajo el amparo de Temis. No representa ser tan gañán como Don Benito, aunque sus modales chabacanos son idénticos a la hora de tratar con la oposición. Y al igual que su compadre italiano se ampara en el poder de los votos para sus correrías.

Que tantos millones de estúpidos sean capaces de seguir obnubilados el son de las flautas de Bartolo que ambos tocan, sería tema de un estudio sociológico de matrícula de Honor. Que tantos anormales sigan a estos Amelines de tres al cuarto que, mientras les tocan música celestial, les roban la cartera, es propio del tercer mundo. Quizá su catolicismo exacerbado tenga mucho que ver en esto.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Al pan, pum y al enemigo, fuego!


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Cuando la impunidad y la prepotencia se juntan con la inmundicia aparece el dictador. Ese que acusa a los demás de lo que a él le gustaría hacer. Ese que, sabiendo que nada le puede pasar porque detrás de él hay amigos del alma que le lavan los trajes, aturulla al prójimo con amenazas camufladas en susurrantes insultos.
Camuflar esas amenazas en aguas ya pasadas y de otro río, son un insulto a la inteligencia y un intento por distorsionar la historia. Aquí los que sacaban a las personas inocentes de sus camas, les arrancaban de sus esposas e hijos y les llevaban a pasear infinitamente por el alba, eran, han sido y son siempre los mismos. Los que se levantaron en el 36 contra el gobierno legal de España, los que durante casi cuarenta años torturaron y ejecutaron a garrote a los que no eran de su cuerda, los que una vez aprendida la trampa de la democracia, abusan del poder que les dan las urnas y lo dedican a engrandecer sus cuentas corrientes y las influencias a sus amigos del alma.
Acusar a los demás de lo que a uno le gustaría hacer, simplemente es de un demente, de un estúpido o de ambas cosas a la vez. Amenazar veladamente cuando uno teme que le hayan cortado las alas políticas, demuestra la calidad del personaje.
Así, lo sucedido ayer, por mucho que se de en el acaloramiento del fragor parlamentario es propio de países, dónde en lugar de hablar se llega a las manos, dónde el que se sale del redil, es abatido con escopeta, dónde el que manda, manda y no importa quién ostente el gobierno. Es España, por desgracia, tras más de treinta años desde la muerte del enano con voz de eunuco, el que mandaba sigue mandando independientemente de lo que hayan dicho las urnas. El poder judicial se ha llenado de los hijos de aquellos gerifaltes con gafas de sheriff de Alabama, que entre misa y misa dictaminan contra los que van contracorriente y a favor de los amigos del alma y de los miembros de su propia secta. El pueblo sigue con la boca abierta viendo como todo sucede, sin su intervención, como quién ve una película. Se creen que con sacar la entrada cada cuatro años, los actores sabrá hacer el papel que les gustaría y no se dan cuenta que el guión lleva escrito más de 60 años. El cine debiera convertirse en teatro de calle, pero a la gente le gusta más la butaca de calefacción que el estar de pié en la puta calle. Y así, personajes asesinos en potencia (sólo hace falta que se den las circunstancias propicias) gobiernan comunidades, diputaciones y ayuntamientos, hacen, deshacen, nombran, desnombran, contratan y atienden a quien les viene en gana. Algunos inclusive siguen llevando las gafas de sheriff. Y todo esto con un público que jalea desde la vitrina, eso si calentito.

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