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martes, 8 de marzo de 2011

Del tu más y yo lo hago porque lo hacen los demás

Ayer, exponía Escolar en su artículo que, según la Fundación de las Cajas de Ahorro, el porcentaje de economía sumergida que mueve dinero negro es alrededor de un 17% del PIB. Dinero que no paga impuestos. Dinero que supone un fraude fiscal de 30.000 millones de euros al año. (Veinte veces lo que se ahorró el Gobierno al congelar las pensiones; o seis veces lo que gastaron de menos en la rebaja de salarios de funcionarios o tres veces lo que pretende pagar de menos en 2011 por el mismo concepto).

Estos datos aun siendo duros, a mi modo de entender, no son lo más duro del artículo de ayer de Escolar. Un servidor que es seguidor diario de sus artículos, ayer sentí vergüenza al leer alguno de los comentarios que justificaban el fraude. Estos son algunos de los comentarios que, particularmente a mi me producen rubor:

#4 disparlates dice:
marzo 7th, 2011 a las 7:46 am Vota el comentario: 10 15

Yo tambien tengo una pregunta: ¿ quien es más chorizo? ¿aquel que teniendo acceso a robar 100 millones roba solo 5? o ¿ese otro cuyo “poder de choriceo” es escaso y solo tiene acceso a 400 euros y se los lleva todos? .

#5 Hurluberlu dice:
marzo 7th, 2011 a las 7:46 am Vota el comentario: 15 23

Lo de con IVA o sin IVA solo se arreglaría si el pago con IVA reportara algún beneficio a quien paga. Mientras esas facturas no sean desgravables, pagar el plus del IVA es lógicamente absurdo si puede evitarse, por muy buen ciudadano que uno pretenda ser.

#9 Pfff dice: marzo 7th, 2011 a las 8:25 am Vota el comentario: 9 29

Robar a un ladron, tiene 100 años de perdón

#10 masclaroagua dice:

marzo 7th, 2011 a las 8:26 am Vota el comentario: 3 13

"Allá donde fueres, haz lo que vieres". El día que nuestros políticos sean un desacho de virtudes, un escaparate de honrados ciudadanos preocupados por la cosa pública y un ejército armado de buenas maneras, entonces, sólo entonces, podremos plantearnos si merece la pena alojar en la quinta planta a un vecino pícaro..
Y no sigo, porque el que quiera leer más de estos ejemplares, puede acudir al blog de Escolar.

Este es un país donde la educación en el bien común no existe. El Lazarillo de Tormes, fiel reflejo de la sociedad española del siglo XVI, sigue en vigor. Ahora los pícaros son los políticos y el Lazarillo todos nosotros. Pero también lo son todos aquellos que trabajan en “B”, que le hacen la competencia a su empresa y los sábados y domingos te hacen la chapuza a mitad de precio, los que le dicen al autónomo que no quieren factura y los que te preguntan con IVA o sin IVA. Y por supuesto que también lo son los que conocemos a algún elemento de estos y lo consentimos por un mal sentido de buena vecindad.

No queremos darnos cuenta de que, quién defrauda no sólo es un chorizo, sino que nos está robando a nosotros. Por dos razones: porque el estado tiene que cuadrar cuentas y lo que no pagan estos sinvergüenzas, lo pagamos entre los legales, y porque encima de defraudar, son beneficiarios de ayudas, becas y demás subsidios.

Pero, con todo, lo que más me cabrea es la justificación de que quién roba a un ladrón tiene cien años de perdón, o que como los políticos están corrompidos nosotros podemos hacer lo mismo. Si los políticos son corruptos, denunciémoslos, dejemos de votarles, manifestémonos para que sean juzgados por jueces no corruptos, pero lo que no podemos es justificar lo injustificable. No creo que ninguno de estos que justifican el robo a la comunidad, justificaran que su vecino, les pusiera una bomba en el coche o les pegar un tiro en la nuca, argumentando que también la ETA lo hace.

La dignidad, la justicia, la igualdad y el bien común, se consigue educando a nuestros hijos a repudiar las malas costumbres, inculcándoles que denunciar a un evasor, defraudador o estafador a la hacienda pública es necesario y conveniente. Porque, según la conveniencia de cada cual, se empieza justificando el no pagar impuestos y se acaba no reconociendo la autoridad del estado. Lo que puede que esté muy bien, pero no si pretendes imitar a los liberales: el estado es innecesario, salvo a la hora de hacerse cargo de sus deudas.

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Imagen: José Angel

jueves, 24 de septiembre de 2009

Cuentos de la corrupción


La habitación estaba ahora en calma. No así su cuerpo que aún temblaba de miedo. Los monjes de Silos inundaban el ambiente de la espaciosa estancia con su chill-out. La música era relajante pero no acababa de sosegar su espíritu. Tenía el miedo metido en el cuerpo. Aún quedaban 36 horas para el gran momento.
Primero unas llamadas telefónicas anónimas le había amenazado de muerte si lo hacía, luego Manuel le había llamado en persona intentando hacerle cambiar de opinión. Más tarde llego la llamada de Mariano y por último otra voz anónima le había ofrecido cincuenta mil euros si no asistía. Al final, esa misma tarde había vuelto a recibir amenazas de muerte. Se lo había comentado a sus compañeros de travesía y habían decidido encerrarse en un céntrico hotel a fin de evitar sorpresas. Pero, cuando se encaminaba hacia ese establecimiento, notó como si alguien le siguiera. Había mirado hacia atrás y no reparó en nada anormal, o quizá si. Vio un hombre que, como en las películas, leía un periódico apoyado en una esquina. Reparó en un ciclista extrañamente bien vestido para ir en bicicleta. Una mujer miraba un escaparate bajo una sobrilla. Otra parecía estar esperando a alguien bajo unas enormes gafas de sol. Coches lujosos que circulaban extremadamente lentos. Clientes de hotel sentados en el recibidor que no hablaban entre ellos. Y hasta le pareció ver como un joven con el pelo rapado le disparaba con el dedo.
Tal vez todo fueran imaginaciones suyas, pero no podía dejar de pensar en aquel compañero que quiso denunciar la desidia de la administración con el regadío ilegal y que murió de un extraño accidente de coche. La imagen del cuñado de su hermana al que habían encontrado muerto en su cama sin que el forense pudiera determinar claramente la causa de la muerte, le invadía y le aflojaba los esfínteres. No quiso seguir las consignas que le habían dado, incluso les había amenazado con sacar a la luz conversaciones que había grabado con el líder y que comprometían a éste. Y ahora yacía en un nicho. ¿Le pasaría eso a él? ¿Merecía la pena todo lo que estaba a punto de hacer?
Nunca le interesó especialmente la política. Nunca había militado aunque tenía buenos amigos en ella. Éstos son los que le habían insistido hasta que aceptó. Y en los siguientes once meses su vida había cambiado. Sus amigos no eran lo que parecían. La extorsión y las amenazas eran el pan de cada día. Y había mucho dinero público en juego.
Poco a poco le fue inundando un sentimiento de frustración y de anhelo y se había ido separando de los que fueron sus conocidos (ya había llegado a la conclusión de que nunca habían sido amigos). Le habían utilizado para sus chanchullos. Y desde que se había negado a colaborar, todo estaba paralizado.
Cundo le llamó Agustín, no supo que decir. Lo meditó mucho, incluso sabía que su vida corría peligro, pero al final acabó accediendo. Tenía mucho que perder pero también mucho que ganar.
Y ahí estaba, sentado frente al gran ventanal desde el que se divisaba la playa de Levante, con el miedo clavado hasta en los huesos, con el culo prieto y la cabeza a presión. Aún le quedaban treinta y seis horas para la gran hazaña. Después, en Benidorm habría un nuevo amanecer….

miércoles, 25 de febrero de 2009

La justicia, cachondeo o tomadura de pelo.


¿Alguien se acuerda en este país de un tal Pedro Pacheco? Bueno, pues este ex-alcalde de Jerez fue juzgado y condenado por decir que "La justicia en este país es un cachondeo". Y esto viene a cuento porque parece ser que a sus señorías, los huelguistas alegales, les parece mal, pero que muy mal que la gente externa a la justicia pueda criticar sus decisiones y dar sus opiniones particulares sobre la situación y actuación de sus privilegiadas señorías, pero sin embargo no les parece del todo mal, que un Vicepresidente del CGPJ pueda juzgar en voz alta a uno de los suyos con el que no comparte ¿ideología?.

Y es que sus señorías se encuentran siempre es ese estado suyo que no se sabe muy bien dónde está, pero que parece estar muy lejos de todo o muy bien aislado, pues no se enteran de nada. No se enteran que no es admisible que un portavoz del órgano que debe regular la imparcialidad de las actuaciones judiciales, pueda acusar en TV a otro juez de rayar la prevaricación en sus actuaciones.
Pero tampoco se enteran que no se puede juzgar a un ciudadano normal por desacato simplemente porque da su opinión (que éste si que la tiene) y sin embargo darle una pequeña palmada en la mano a quién ha sido Conseller de Justicia de una Comunidad en la que varios de sus miembros y ex-compañeros están siendo investigados por corrupción, cohecho y prevaricación.
Y es que vamos de mal en peor. A actuaciones poco razonables como la de multar con 1.500 € a quién no ejecuta sentencias que provocan después la muerte de niñas inocentes, mientras el ministerio de justicia había sancionado a la secretaria de ese mismo juzgado con tres años de empleo y sueldo, se suman la inadmisión de que miembros de un partido político que está siendo investigado por corrupción, estén hostigando al juez instructor todos los días con amenazas de llevarle a los juzgados por prevaricador, y la de no sancionar y expulsar del Consejo a quién se ha mostrado como juez y parte sin serlo.
Y luego el partido de la mascota carroñera habla de indefensión...

lunes, 16 de febrero de 2009

¿Vendrá el ICONA a rescatar a la alimaña?


Dicen los que se dedican a la ancestral y salvaje diversión de la caza, que no hay situación más peligrosa que cuando uno dispara a una pieza salvaje y ésta acaba herida de gravedad pero con fuerza para arremeter contra el cazador. 
La situación de lo que es de conocimiento público, pero de difícil demostración (o imposible), en los lugares dónde gobierna el partido de la gaviota, se asemeja mucho a una situación de caza mayor. La fiera se siente herida (aunque no de muerte, si gravemente) y arremete contra el cazador de forma violenta. El cazador que es un tío con experiencia, se encuentra resguardado tras un búnquer de difícil acceso contra el que golpea con tesón la fiera herida. La fiera sabe que si consigue acceder al tipo de munición que usa el cazador, podrá obtener cura. Pero el cazador resiste, de momento, las embestidas llenas de mala leche y mala baba. El cazador, tiene a tiro otras piezas de la manada, pero sabe que si su disparo no es lo suficientemente certero, tendrá que dejarlas para otros cazadores, quizá menos diestros en el arte de matar o quizá mas abiertos a las simpatías de ese tipo de fieras, que preferiría dejarlas escapar en lugar de acabar con ellas. La fiera herida, insiste una y otra vez en hostigar al cazador y así conocer las piezas que este tiene a tiro. 
De momento, el cazador aguanta las embestidas de la horda gaviotinil. El macho viejo dominante, se esconde en la guarida, sus cachorros andan temblorosos pero a salvo en otra selva, la loba madre quiere morder al nuevo-viejo macho y los zánganos de la manada han sido abandonados a su suerte. Esperemos que el ICONA no salga al rescate de la fiera alegando que son seres protegidos y en peligro de extinción.